Se inaugura Poéticas del desborde, una exposición en Solanas atravesada por el territorio y la memoria de artistas latinoamericanos

Y continúa: «En este espacio de creación, la experiencia del paisaje no se limita a la descripción: emerge como territorio de pensamiento donde la documentación, el registro y la derivación de rutas se convierten en modos de habitar y nombrar, sin clausurar la mirada ni fijar rutas únicas. Esa exploración abierta del lugar propone un diálogo con el entorno que no es solo visual y espacial, sino también afectivo y narrativo».

Esa relación entre el territorio y la experiencia vital atraviesan la obra de la argentina Viviana Blanco, arraigada al registro afectivo del paisaje y su impacto en la memoria. «El registro corporal y afectivo que constituye mi imaginario poético, surge en los paisajes de mi lugar de origen, la Patagonia Argentina y funciona como motor de búsqueda de nuevas configuraciones espaciales y emocionales que resignifican mi trabajo», expresa la artista.

Su proyecto de residencia busca «el encuentro de una intuición, como certeza, y una pregunta». «La pregunta surge enseguida, y tiene que ver con la falla tectónica que se formó hace aproximadamente 530 millones de años y que configura Punta Ballena. El descubrimiento de su roca prehistórica, que guarda en sus capas la historia de los mares, me hizo pensar en el tiempo. Para el mundo de las rocas, en constante movimiento imperceptible, el tiempo humano es insignificante».

En el caso del artista visual, antropólogo y curador Nicolás Janowski el punto de partida de su trabajo en la residencia es una conception formulada por el filósofo alemán Hans Blumenberg: «Aunque el ser humano vive sobre tierra firme, prefiere concebir el movimiento de su existencia mediante la metáfora de una navegación arriesgada. La tierra es su territorio; el mar, su límite».

«En las embarcaciones, el navegante cuenta con un pequeño habitáculo dentro del puente de mando donde outline y reconfigura el derrotero del viaje. En mi espacio conviven cartas náuticas, atlas y una bitácora. Es un ámbito articulado alrededor de una mesa en la que se despliega una cartografía, pero también un territorio íntimo de reflexión. Los navegantes llaman a este lugar cuarto de derrota: allí trazan rutas y redefinen caminos», expresa el artista que habita el hangar de SAE como «un espacio de pensamiento y documentación desde donde recorrer el territorio y dialogar con la comunidad native».

«Al mismo tiempo, salgo a registrar fotográficamente el paisaje costero y marítimo para luego volver a trabajar con técnicas de dibujo y mapeo, con el fin de conceptualizar rutas y desarrollar obras articuladas con elementos históricos. Mi proceso viró hacia nuevas formas de habitar y observar el territorio», detalla.

Nicolas_janowski

Luiza Crosman entiende suactividad artística como un espacio conceptual donde cuestionar el lugar de lo artificial y lo pure a diferentes escalas. En su proyecto de residencia la artista se propuso «reflexionar sobre la posibilidad de una alquimia contemporánea».

«La alquimia, concebida aquí como una química simbólica, se propone transformar al sujeto al transformar la materia, y por lo tanto me interesa cuestionar qué subjetividades podemos transformar al manipular los elementos naturales. Me interesa reflexionar sobre los elementos del paisaje y su relación con la comunidad, el individuo y las infraestructuras locales. Sal, aire, fuego, tierra, éter y metal son algunos de los elementos alquímicos y Punta Ballena los alberga. La variación entre las montañas, la laguna, la playa y el bosque, así como la construcción urbana, trae consigo la conception de la transmutación a escala», señala.

A partir de los manuales escritos de la tradición alquímica, Crosman realizó una serie de dibujos, diagramas y una instalación en pintura y movies en el paisaje. «Me interesa transformar el estudio en un laboratorio gráfico, donde las experiencias internas y subjetivas puedan encontrarse con elementos del paisaje native».

Luiza_Crosman

Poéticas del desborde incluye también obras que resignifican lo doméstico a través del ensamble de materiales portadores de memoria y ficciones que interpelan la identidad del mar y del hogar, como el trabajo de la artista venezolana Wiki Pirela. Una investigación que comenzó en su casa del cerro de Caracas con la intención de «rescatar la poesía como forma de resistencia frente a un entorno atravesado por la violencia cotidiana: una guerra íntima y persistente».

«Hoy, esa casa que originó mi universo visual ha migrado de país. Ese desplazamiento abre nuevas conversaciones sobre la migración, los territorios marginados y el cuerpo como espacio hablante», considera la artista que trabaja con materiales que «guardan memoria» como el cartón, telas halladas, maderas y objetos recolectados. «A través del ensamblaje, la instalación y las intervenciones espaciales, entrelazo mis escritos con la geografía doméstica y el tejido social, tensionando sus vínculos y sus fisuras».

Para la residencia Pirela trabajó en un híbrido entre la realidad y la ficción que convirtió al mar en protagonista. «El océano —origen de la vida, ruta transatlántica, territorio mítico poblado por krakens y sirenas— suele aparecer en tercera persona. Mi ejercicio poético consiste en conversar con él: ¿dónde vive, cómo duerme, qué come, necesita pasaporte? ¿Cómo registra los cambios del tiempo? ¿Se dibujan nuevas rutas de destroy out a través de sus aguas? ¿Y cómo nos percibe? ¿Como hijos, intrusos, alimento? ¿Cuántas vidas habitan en la oscuridad indescifrable de sus zonas profundas?»

Wiki_Pirela

Franco Palioff trabaja en el cruzamiento del artificio, la ficción y la tecnología. «Mi formación en ingeniería nuclear se entrelaza con las artes visuales para construir máquinas híbridas, esculturas cinéticas e imágenes que habitan un territorio ambiguo entre lo orgánico y lo algorítmico. Combino programación, visión artificial, inteligencia artificial, robótica y técnicas manuales tradicionales para desarrollar universos visuales densos, absurdos y sarcásticos. En mis obras, las emociones humanas son traducidas por sistemas computacionales que generan comportamientos robóticos y reacciones especulativas inspiradas en teoría de juegos».

Pailoff se interesa por el umbral donde lo radiant y lo mecánico se confunden. «Donde la emoción se convierte en dato y la tecnología adquiere una presencia casi afectiva. A través de estas fricciones intento explorar cómo lo humano, en su intento por controlar la máquina, termina siendo absorbido por ella».

Durante la residencia el artista desarrolló dos líneas de investigación que profundizan en la relación entre tecnología, materia y percepción. «Una de ellas aborda la inteligencia artificial como agente escultórico, explorando su capacidad para intervenir en los procesos de modelado y producción de forma». En paralelo, presenta una serie de dibujos, pinturas reflectivas y esculturas que continúan su investigación sobre las cualidades lumínicas y perceptuales de la materia.

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En tanto, Renata Padovan basa su práctica en la investigación y se arraiga principalmente en cuestiones relacionadas con la degradación del medio ambiente y sus consecuencias socioeconómicas y culturales. «Es un entrelazamiento de conocimientos científicos, formales, informales y ancestrales, sumados a mi propia experiencia de vida», detalla.

«Nuestra cartografía interior se configura a partir de esta interacción con la exterioridad; el entorno nos atraviesa y, al mismo tiempo, nosotros lo atravesamos. Este intercambio entre paisajes, historias y memorias —internas y externas— es lo que motiva mi trabajo».

Pensando en un ecosistema costero como Punta Ballena, la artista se propuso investigar la influencia del estuario del Río de la Plata en el medio ambiente y cómo las modificaciones introducidas como consecuencia de la actividad humana afectan las aguas, los ecosistemas y las poblaciones locales. «Las consecuencias de la globalización de las especies en los ecosistemas locales, la contaminación del Río de la Plata por el aumento de la actividad agropecuaria intensiva en toda su cuenca. A través de diseños, movies y pinturas, busco una mirada donde lo micro esté relacionado a lo macro, lo native a lo universal», señala.

Renata_Padovan

En trabajo de la artista Sofía Nercasseau piensa la percepción no como proceso pasivo, sino como una forma activa que se construye en el intercambio entre entorno y experiencia. Actualmente su práctica artística está centrada en la luz como que conecta con el entorno. «Luz como concepto y energía, es lo que le da límites a una forma y hace una fotografía. Es por esto que utilizo técnicas que se relacionan con la luz».

«Mi proyecto nace del uso de fuentes de luz (linternas y flash) en el paisaje de Punta Ballena para observar y registrar la luz como medida en la atmósfera a través de la bruma marina y la niebla. En esa búsqueda, surgió el blanco en el paisaje: aparece en la niebla, la bruma, las nubes, la espuma, el cuarzo y en el reflejo del sol sobre el mar. Trabajo desde el concepto de cesía: las cualidades visuales de cómo la luz emerge de un objeto —por reflexión, transmisión o difusión— y cómo esas variaciones afectan la percepción».

Sofia_Nercasseau

El texto curatorial de la exposición destaca que en paralelo «impulsos perceptivos conducen a trabajos que desaceleran la mirada en un entorno saturado, invitando a la contemplación, la pausa y la activación de una atención que desafía lo inmediato». Como en el caso de Ana Calzavara, quien propone renovar la atención y revisar las formas en que nos relacionamos con las imágenes actualmente.

«Mi obra explora los regímenes contemporáneos de la imagen y cómo percibimos tanto las imágenes cotidianas como las artísticas. En un entorno saturado de estímulos digitales, busco desacelerar la experiencia visual e invitar a una observación atenta y prolongada. La atención, el tiempo, la ausencia, el fragmento y el silencio son claves en mi poética, generando estados de contemplación y alerta», sostiene.

Ana_Calzavara

Su proyecto, Geografías Afectivas, es una investigación sobre cómo el espacio actúa como territorio de memoria, afecto y desplazamiento, inspirada en Geografías de Mario Benedetti entrelazando literatura, paisaje y artes visuales.

«Elijo Punta Ballena por su paisaje de horizontes amplios y silencios profundos, que dialoga con tensiones entre presencia y ausencia, pertenencia y tránsito presentes en la obra de Benedetti. Para mí, el paisaje no es un fondo neutro: me habita y me modifica. Quiero captar cómo esta relación subjetiva adquiere sentido en memorias colectivas y personales. Elementos como el viento y las arribazones de algas (Gigartina skottsbergii) marcan temporalidades cambiantes, reforzando tips de mutabilidad y fugacidad que resuenan con la inestabilidad y la acumulación de memoria en Geografías».

Obtenido de: https://www.elobservador.com.uy//cultura-y-espectaculos/se-inaugura-poeticas-del-desborde-una-exposicion-solanas-atravesada-el-territorio-y-la-memoria-artistas-latinoamericanos-n6030127

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